sábado, 3 de mayo de 2014

AL FINAL NOS VAMOS A TURIN


Al final se consiguió, y en el partido disputado este pasado jueves ante el Valencia CF en su estadio, se obtuvo el pasaporte para Turín, y así  llegar a una nueva final de la Copa de la UEFA, ahora denominada UEFA Europe League.

Lo importante es el resultado final, que quien sabe, si nos permita traernos un nuevo título para Sevilla. Pero no quisiera dejar pasar por alto algunas reflexiones. A diferencia del partido de ida en donde el equipo le puso esa casta y coraje (como reza en nuestro himno oficial) y también esos huevos que tanto le venía pidiendo la grada a los jugadores desde las últimas eliminatorias, en la vuelta disputada en Mestalla, la cosa cambió y los jugadores salieron con mucho miedo al terreno de juego, un miedo que es el reflejo del propio entrenador. Y fruto de ello poco antes de la media hora de partido los valencianistas ya habían igualado la eliminatoria sin observarse reacción por parte del Sevilla FC. Y ya en el minuto 24 de la segunda parte llegaría el tercero de los levantinos que les suponía ponerse por delante en la eliminatoria. Y para más inri, y dado que en ese momento lo único que importaba era el marcar un gol, nuestro entrenador en lugar de aumentar un delantero más, se le ocurrió la feliz idea de quitar a Carlos Bacca para meter en el campo a Kevin Gameiro, cuando lo suyo hubiera sido quitar a Reyes por ejemplo, que no estaba haciendo un buen partido. Y es que una de las asignaturas pendientes de este entrenador es el no saber leer los partidos en momentos determinados de los mismos, e incluso haciendo cambios de jugadores que sólo el comprenderá.

Menos mal que como dice el dicho popular "hasta el rabo todo es toro" y en el último minuto del tiempo añadido, Stephan Mbia tirando de épica y poniendo toda la testiculina que el equipo no puso en gran parte del partido remataba de cabeza el gol el que suponía el pase a la final. Por lo tanto 3-3 en el global de la eliminatoria, haciendo valer el valor doble del gol obtenido en campo ajeno para caso de empate. Y ese gol permite escribir una nueva página en la historia del Sevilla, tal como ocurrió con el gol de Antonio Puerta al Shalke 04, o el de Andrés Palop al Shakhtar Donetsk. 

Y a partir de ahora toda la ilusión del mundo por una nueva Final Europea, y por que la Copa venga por tercera vez a las vitrinas de Nervión, no sin antes pasearla por la ciudad de Sevilla como merece. Pero si le haría un ruego al entrenador, y es que con el debido respeto al rival por supuesto, plantee un partido de tal forma que no haya que dejar las cosas para que sea la fortuna la que decida. La afición Sevillista se lo agradecerá.