lunes, 6 de febrero de 2012

PRIMERO EL ENTRENADOR

El partido de ayer ante el Villarreal debe ser el punto de inflexión en el devenir del Sevilla FC en esta temporada, y hay que dar YA un cambio de rumbo en la nave sevillista, pues de lo contrario veo luchando al equipo por la salvación de aquí al final de temporada, algo muy lejos de los objetivos iniciales. Y dicho cambio de rumbo yo lo dividiría en dos fases.

 

Una primera que sería la destitución del entrenador de la primera plantilla, pues García hace ya muchas jornadas que perdió el crédito con alineaciones y planteamientos que sólo él los entenderá, y los resultados nos demuestran un partido si y otro también de que así no se llega a ninguna parte y cuanto más tarde se lleve a cabo el cese, mayor será el tiempo perdido y por consiguiente quedará menos para poder recuperar todo lo dejado en el camino. Nunca he sido partidario del análisis a mitad de temporada, sino a la conclusión de la misma, y exigiendo las responsabilidades a quien corresponda pues todo lo contrario repercute negativamente en el presupuesto. Pero la situación actual creo que hace tomar decisiones sobre la marcha, y pienso que el cese del Sr. García no puede demorarse más, por mucho que el nos intente convencer en sus comparecencias en sala de prensa que se encuentra capacitado.

 

Y en la segunda fase citaría a la Dirección Deportiva, cuya labor en los últimos años ha ido de más a menos con fichajes, salvo alguna excepción, que en lugar de suponer el lógico relevo generacional que el equipo iba necesitando, han supuesto una paulatina degradación de la calidad de la primera plantilla. Por todo lo cual, creo que al final de la temporada, al menos el Director Deportivo, debería dimitir o ser cesado como responsable máximo de esta parcela, no llegando a entender como se le ha renovado a mitad del campeonato, cuando lo lógico hubiera sido esperar a la conclusión, y hacerlo según el cumplimiento de los objetivos marcados.

 

Hay que comenzar a tomar soluciones ya, pues de lo contrario el barco se nos va a pique, y los aficionados que llevamos el sentimiento sevillista en nuestro corazón ya estamos hartos.