jueves, 3 de febrero de 2011

OBJETIVO CUMPLIDO

Al final se cumplió el objetivo de la Federación Española de Fútbol, y se disputará la Final que ellos querían, y para la que habían condicionado los emparejamientos desde el sorteo de octavos de final ya que priman los intereses económicos. Pero no se esperaban que el Sevilla FC le plantara cara al Real Madrid, por lo que tuvieron que recurrir a los mangazos arbitrales, pues si descarado fue lo del arbitraje de hace una semana en el partido de ida, lo de ayer noche en el Paseo de la Castellana no se quedó detrás.

 

Por eso en mi artículo anterior, planteaba que lo suyo es que el Sevilla FC no se hubiera presentado al partido de vuelta, pues estaba todo más que preparado para una final entre el Real Madrid y el FC Barcelona, y un servidor no estando el Sevilla FC de por medio, no contribuirá a aumentarle la audiencia o "share" a la televisión. Me quedaré con nuestro magnífico Miércoles Santo sevillano, y a buen seguro que disfruto más . Y como prueba de todo lo comentado os invito a que veáis el siguiente enlace de lo publicado en un diario de tirada nacional, al que dicho sea de paso no tengo por costumbre ni comprar, ni leerlo vía online, pero un amigo me alertó de la publicación de esta noticia.

 

Esto de los mangazos arbitrales no es nuevo cuando el Real Madrid está de por medio, y en clave sevillista ya lo hemos sufrido en bastantes ocasiones. Y así entre otros, podemos recordar algunos partidos disputados en nuestro Estadio, como el pitado por García de Loza con Jorge Valdano como jugador en la década de los 80, el arbitraje de Merino González que hasta hizo saltar al entonces presidente del Club, D. Eugenio Montes en la temporada 77-78, todo un hombre comedido y un autentico caballero del fútbol, sin olvidar tampoco el partido disputado en la temporada 75-76, que concluyó con 1-1 en el marcador, siendo el gol madrileño marcado por Paul Breitner, cuyo chut entró en la portería de Gol Norte por un lateral, siendo nuestro portero en aquel partido Superpaco. Al parecer la red tenía un descosido, y aunque no había los medios técnicos de la actualidad, si había fotografías que demostraron a las claras que no fue gol (en aquellos tiempos los reporteros gráficos se situaban a ambos lados de la portería). Se hicieron recursos aportando el material fotográfico, pero no sirvieron para nada, pues el afectado era el Real Madrid. El arbitro de aquel encuentro fue López Cuadrado.