lunes, 10 de mayo de 2010

MALA ORGANIZACION

Anteayer tras la finalización del partido entre el Sevilla FC y el FC Barcelona se abrieron las taquillas para la venta de entradas de la Final de la Copa de S.M. el Rey.

 

La previsión inicial era haberlas abierto a partir del lunes por la mañana, pero a última hora se decidió adelantarlo al sábado. Y como las improvisaciones nunca son buenas, el resultado fue un desastre total. Y digo desastre pues si se quería aprovechar el desplazamiento de los Sevillistas al partido de liga, se podían haber abierto las taquillas desde primeras horas de la tarde y hasta el comienzo del mismo, pero nunca al final del partido.

 

Dada la ubicación de las taquillas principales en la calle Sevilla Fútbol Club y estar situadas entre las puertas 2 y 3, a través de las cuales se produce gran parte de la evacuación del sector de preferencia, el caos estaba servido, y si a ello unimos que la citada vía no dispone de mucha anchura y por ella tenía que salir el autobús del equipo visitante con su correspondiente escolta policial a caballo ya me dirán. Lo lógico es que se produjeran como así ocurrió problemas de orden público, así como alguna que otra reyerta.

 

Lo razonable es que se hubiera dispuesto de un sistema de vallas para canalizar las colas e incluso presencia de fuerzas de seguridad o vigilancia privada del propio Club, pero al coincidir con el final del partido era muy difícil hacerlo, por lo que como indicaba anteriormente esto era para haberlo llevado a cabo en la previa del partido, o haber habilitado otras taquillas más alejadas de esta zona. Las taquillas auxiliares situadas entre las puertas 27 y 28 estaban preparadas para la gestión de los desplazamientos, pero si haber preparado otras taquillas antiguas que se encuentran entre las puertas 11A y 13, que aunque no disponen de equipamiento informático, se le podía haber instalado para tal  momento. Con todo ello, lo que se pudo comprobar es que las improvisaciones nunca son buenas consejeras.

 

Y si a todo esto unimos de que antes de que las taquillas se abrieran al público (hubo personas que se salieron antes de terminar el partido para aguardar su turno) se conoció la noticia de que algunas peñas ya disponían de entradas, el malestar de los allí presentes era total.