sábado, 13 de febrero de 2010

EL SEVILLA F.C. JUGARÁ OTRA FINAL

Será la séptima final que le vea jugar a mi querido Club desde 2006. Después se podrá ganar o no, pero para levantar el título hay que jugarla, y el conjunto de Nervión se ha plantado en ella dejando en el camino al todopoderoso F.C. Barcelona, así como al Atlético Ciudad o al R.C. Deportivo.

 

Mención aparte, merece el partido de vuelta de semifinales ante el Getafe C.F., en donde la actuación del equipo dejó mucho que desear, complicándose la vida sin necesidad con un fútbol totalmente rácano y con un nefasto planteamiento técnico, que nos hizo pasar dos horas de autentico infarto que si no llega a ser por nuestro portero Palop, el marcador del "Coliseum" hubiera reflejado un claro resultado a favor del conjunto del sur de Madrid, y hubiéramos sido apeados del torneo. Pero ese día apareció "San Andrés Palop" y con sus magistrales paradas nos clasificó para la gran final. Por cuestiones laborales no pude seguir el partido por televisión, pero lo escuché a través de la radio, y el sufrimiento que pasé fue total. Como decía el presidente Del Nido, al final del partido hubiéramos necesitado un masaje cardiaco.

 

Ahora surge el debate de cual será el escenario de la final. Tanto la afición del Sevilla F.C. como la del Atlético de Madrid, gustan de acompañar a sus respectivos equipos, y hace falta un estadio con amplio aforo. Se habla de Madrid, Santiponce y Valencia. Egoístamente me agradaría que fuera en el estadio de atletismo de Santiponce por aquello de la  cercanía, pero si ello no fuera posible mejor el estadio de Mestalla de la capital levantina.

 

Pero con la euforia de haber llegado a una nueva final, no podemos olvidar que el gran objetivo del Sevilla FC es quedar el tercer clasificado en la Liga BBVA, y disponer así de la clasificación directa para la máxima competición continental de la próxima temporada, aparte de que todavía seguimos vivos en la "Champions League" de este año estando emparejados en octavos de final con el CSKA de Moscú al que hay que superar.